Rehabilitar y reutilizar: el estilo de vida del siglo XXI

Reutilizar y reacondicionar: ¿Puede nuestra generación cambiar definitivamente el curso de la historia?

Quién le iba a decir al señor Levi Strauss, fundador y creador de una de las prendas más famosas de la historia de la indumentaria, que hoy mujeres y hombres del siglo XXI seguirían luciendo modelos de su fábrica, incluso 50 años más tarde de su confección. Qué tienen los Levi’s para que sigamos comprando modelos del siglo pasado aun teniendo nuevas colecciones a cada temporada que pasa. ¿Será por lo estupendo que luce hoy en día un iPhone 6S5 en el bolsillo trasero de estos pantalones?

 

Desde hace media década, nuestra generación, denominada casi oficialmente como la generación millennial, muestra sin reparo el amor por el pasado a través de lo que consumimos. Calzamos y vestimos moda vintage— o a veces un estilo muy confuso entre lo modernillo y lo retroescuchamos listas Remember en Spotify, con temas que ya ni nuestros padres escuchan, durante horas interminables; y hemos empezado a rescatar del vertedero del polvo y el olvido las consolas y videojuegos que más marcaron nuestra infancia tardía (y adultez). Porque para muchos “game over” es algo más que lo que sientes cuando te han echado de tu último un trabajo.

En definitiva, vivimos en constante contacto con el pasado. No es casualidad que en pleno siglo XXI haya proliferado tanta tendencia a la búsqueda de los productos old-fashioned, antiguos, pasados de moda, incluso descatalogados en el mercado. ¿Fruto de la nostalgia? Quizá. Pero más allá de añorar lo que fuimos, o tuvimos, nos pasa como con el buen vino (o eso dicen), nos gusta lo añejo por su calidad, por su revalorización en el tiempo. Por supuesto, sabemos apreciar las cosas por su vida útil y esto es una muy buena señal.

En esta época, en que todo se vive de manera más acelerada y puedes trasnochar para ver las 10 temporadas de Lost en dos días a gracias a Netflix, todavía prima la calidad. No hemos dejado de valorar la nobleza de los objetos y no todo está vendido a través del fast-shopping.

Sí, seguimos necesitando tiempo para reflexionar antes de adquirir cosas nuevas. ¿Qué precio tiene? Y ¿cuánto me va durar? Si seguimos pagando por unos vaqueros Levi’s reutilizados de los 90 no sólo es por el magnífico tipo que les deja a algunos y algunas, si no por su resistencia a las mil y una batallas que habrá vivido.

Además, a estos valores debemos añadir el hecho de que cada vez estamos más sensibilizados con reducir la huella ecológica de nuestro planeta, independientemente de la generación a la que pertenezcamos. Se trata de una inquietud que nos aboca inevitablemente hacia el consumo alternativo y responsable.

Concluyendo, la reutilización es ya un estilo de vida responsable y consciente porque donde ponemos nuestro dinero, invertimos nuestro tiempo, y la calidad de éste no puede ser lowcost.

Hay que volver a dar uso a lo que ya tenemos porque, como el sentido de la vida traducido por Albert Einstein, nada nace ni se destruye, sólo se transforma.

Favoreciendo esa transformación, sí, cambiaremos la historia.

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